Soberanía alimentaria y solidaridad internacionalista: ISF Asturias conmemora el Día de las Luchas Campesinas en Xixón
El 17 de abril, tras el cierre de la exitosa segunda edición de la Escuelina de Abril, centrada en Soberanía Alimentaria y Agroecología que contó con la enriquecedora ponencia de Erik Hobbelink, la actividad de ISF Asturias se trasladó directamente a las calles. Nos unimos a la movilización colectiva en la Plaza del Parchís de Xixón para reivindicar con fuerza el Día de las Luchas Campesinas.
En un ambiente de resistencia, apoyo mutuo y compromiso social, tejimos redes junto a colectivos hermanos como SoldePazPachakuti, Ecoloxistes n’Aición Asturies y el Sindicato Agroecológico La Xuntanza Campesina. Durante el acto central de la jornada, tuvimos el honor de tomar la palabra para leer públicamente nuestro manifiesto. Un texto que nace de la escucha atenta al campo, de nuestro arraigo a la tierra y que se alinea estrechamente con las demandas globales de La Vía Campesina. El manifiesto refleja nuestro sentipensar: la firme convicción de que la defensa del territorio local es inseparable de la solidaridad internacionalista y la justicia ecosocial.



Manifiesto de ISF Asturias: Por la Tierra, los Cuerpos y la Soberanía de los Pueblos
Vivimos en una profunda crisis ecosocial: climática, energética y alimentaria. Estos ejes de opresión no son eventos aislados; son procesos profundamente entrelazados que atraviesan los territorios, la tierra y los pueblos.
El 90% de las emisiones globales provienen de la quema de combustibles fósiles y el 10% restante del uso extractivista del suelo. Estas cifras tienen una genealogía clara: el modelo de desarrollo del Norte Global bajo la lógica capitalista y patriarcal. Sin embargo, los efectos de esta crisis no son neutros: son los cuerpos de las mujeres y las niñas de los Sures quienes más impactos reciben ante esta situación. Incendios, sequías, acidificación, aumento del nivel del mar, incremento global de las temperaturas, el encarecimiento de la vida y el colapso de los ciclos vitales son parte de las consecuencias trágicas que ya estamos comenzando a habitar.
Bajo el paraguas de la “Seguridad Energética” o la “Descarbonización”, Europa y las potencias del Norte camuflan una realidad puramente extractiva espoleada por el peak oil (pico del petróleo) y la compleja situación geopolítica actual. Esta supuesta transición verde está desatando una recolonización perversa. El «Triángulo del Litio» (Bolivia, Chile, Argentina), la Amazonía, la República Democrática del Congo, Indonesia y zonas de sacrificio en la propia Europa, como Portugal y Extremadura, se ven asediadas por un colonialismo energético que extrae la riqueza para beneficio ajeno, desplazando y violentando el buen vivir de los pueblos originarios mediante dinámicas de expulsión fascista.
Para nombrar esta herida abierta, recuperamos el concepto de Terricidio, acuñado por la activista mapuche Moira Millán. No hablamos solo de ecocidio; hablamos del asesinato sistemático de la Tierra y de todas las formas de vida que la habitan. El terricidio es la síntesis violenta de cuatro crímenes: Genocidio, Ecocidio, Epistemicidio y Feminicidio, utilizándose este último como una herramienta sistemática de control sobre el binomio cuerpo-territorio.
Un modelo agroalimentario roto
El sistema agroalimentario industrializado actual es una maquinaria obsoleta, insostenible y violenta. Las políticas neoliberales de Bruselas y de los gobiernos nacionales han hipotecado el campo, favoreciendo a la industria farmacéutica y ganadera macroindustrial, a los fondos de inversión y al oligopolio de los fitosanitarios. Este modelo ha vaciado el mundo rural, destruyendo cientos de miles de explotaciones familiares y obligando a las personas productoras a sobrevivir con ingresos irrisorios, mientras los beneficios se quedan en los laboratorios, la gran distribución y la banca.
El acaparamiento de tierras, agua y semillas, sumado a los destructivos tratados de libre comercio, trata los alimentos como una simple mercancía y los recursos productivos como un activo financiero más, generando pobreza, hambre y profundas desigualdades estructurales.
Una Respuesta Colectiva, Soberana y Ecofeminista
Esta realidad urgente requiere de una respuesta contundente desde lo común y lo comunitario: desde los pueblos, las aldeas, los barrios y las ciudades. Es hora de recuperar lo común.
Frente a la desposesión, nuestra respuesta es política y afectiva: situamos la esperanza y los cuidados como motor indispensable de lucha. Defendemos las soberanías (alimentaria, energética y de los cuerpos) y defendemos radicalmente nuestros territorios desde una mirada ecofeminista, que ponga la vida digna en el centro y rompa de una vez con la lógica colonial de explotación. Luchemos juntas por un futuro donde la supervivencia no sea un privilegio.
No podemos hablar de soberanía sin nombrar las heridas sangrantes de la humanidad. Denunciamos con rabia y dolor el genocidio en Palestina, un proyecto colonial de ocupación y exterminio que utiliza el hambre premeditada y la destrucción de la tierra como armas de guerra. Palestina es hoy el espejo de la crueldad máxima del sistema: el asesinato de miles de niñas, niños y del pueblo palestino en su totalidad, así como el despojo violento de sus olivos ancestrales y su historia.
De igual manera, abrazamos la dignidad y la resistencia histórica de Cuba, un pueblo que durante décadas ha sostenido su soberanía frente a un bloqueo imperialista que hoy en día llega a límites inhumanos nunca antes vistos. Desde esta plaza exigimos el fin inmediato del bloqueo a Cuba. Su lucha es nuestra lucha: por el derecho a existir, a cultivar, a habitar la tierra y a construir un futuro deseable para todas.
¡Desde el río hasta el mar, Cuba y Palestina vencerán! > ¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza! > ¡Puxa la llucha llabradora!
PAra más información de esta reivindicación: https://pachakuti.org/celebracion-del-dia-mundial-de-las-luchas-campesinas-en-xixon/








