Diálogos contra la guerra
Diálogos contra la guerra, una charla que enmarcó el inicio de la Foliza Pola Paz, evento ya histórico celebrado en Xixón, en contra del espectáculo militar que se realiza en la ciudad, organizado por CODOPA. Esta actividad previa al pasacalles con la charanga de El Ventolín, pretendía iniciar un diálogo sobre la situación actual y el contexto de guerra que nos rodea, tanto a nivel global como local, lo que está sucediendo en Asturias y más concretamente en la Universidad de Oviedo. Para esta charla se contó con tres ponentes excelentes que trajeron sus visiones en torno a este tema:
- Pablo Revuelta: profesor en la Universidad de Oviedo y miembro del Grupo IF y voluntario de ISF.
- Beatriz González: profesora en la Universidad de Oviedo y activista en Ecoloxistes n’Aición d’Asturies y de la plataforma UniOvi x Palestina.
- Gema Arbesú : es abogada desde hace más de 25 años y participa en la IAJUWS (asociación internacional de juristas por el Sáhara Occidental), OAPSO (Observatorio asturiano de derechos humanos para el Sáhara Occidental), Plataforma de juristas por Palestina, y representante del grupo de juristas por Uniovi por Palestina.
Lucía Aller moderaba la mesa, es técnica de proyectos en Ingeniería Sin Fronteras Asturias.


Contexto global: cooperación vs rearme
La mesa dio comienzo con la intervención de Pablo Revuelta, quien ofreció una panorámica global del mercado armamentístico y militar, desgranando las cifras que explican cómo el mundo se reordena aceleradamente hacia un escenario bélico.
Pablo enlazó esta realidad con el ámbito de la cooperación internacional —sector con el que mantiene un vínculo cercano a través de su labor en Ingeniería Sin Fronteras (ISF) Asturias— para dibujar dos dinámicas contrapuestas:
- El aumento de la violencia armada: en 2023 se contabilizaron 59 conflictos armados en el mundo, la cifra más alta registrada desde 1946, según datos de la ONU. En 2025 se registraron entre 200.000 y 300.000 muertes en conflictos bélicos. Ese mismo año se desploma la ayuda humanitaria: frente a este aumento de la violencia, los programas de desarrollo sufren recortes drásticos a nivel global. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha reducido sus presupuestos en un 80% (con una estimación devastadora de 9,4 millones de muertes hasta 2030, según la CNN). En Europa, los países dedican de media un 0,51% del PIB a cooperación, mientras que España se queda en un testimonial 0,24%.
“Nos encontramos frente a un escenario global donde los programas de ayuda humanitaria y cooperación se cancelan o reducen drásticamente, mientras la inversión militar no deja de crecer”
Mientras la cooperación internacional cae, el gasto militar vive un crecimiento sin precedentes. La Unión Europea ha pasado de destinar un 1,6% de su PIB a «defensa» en 2023 a un 2,4% previsto para 2026 (un incremento superior al 20% respecto al año anterior).
- Países en conflicto: Ucrania destina actualmente el 40% de su PIB al gasto militar y Rusia un 7,5%. La inmensa mayoría de estos fondos se canaliza directamente a la compra de armamento pesado; solo un residual 4% se dedica a investigación.
- Escalada en Asia: esta carrera armamentística se replica globalmente con incrementos significativos en India (+8,9%) y Pakistán (+11%) o China (+7,5%) y Taiwán (+44%).
«El papel de la guerra es destruir recursos, empobrecer a todas las partes implicadas, salvo a las empresas armamentísticas.»
En este contexto de «boom» del sector defensivo, grandes multinacionales como la española Indra experimentan crecimientos del +35% en sus beneficios. En el plano internacional:
- EE. UU. y el monopolio tecnológico: gigantes de la inteligencia artificial y el análisis de datos como Palantir se consolidan como principales contratistas del Pentágono.
- China: Centra su capacidad militar e industrial en el desarrollo de IA, computación cuántica, cazas de quinta generación, aviación naval y la soberanía en semiconductores.
El Papel de España en el mercado de las armas
España mantiene un doble rasero: por un lado, proyecta un discurso diplomático centrado en el pacifismo y la defensa de los Derechos Humanos; por otro, afianza su posición en el engranaje militar global:
- 10º exportador mundial de armamento, representando el 3% del mercado global de venta de armas.
- El sector privado militar español experimentó una subida del 17% en 2024.
- España se sitúa entre los 15 países del mundo con mayor gasto militar (con un incremento de hasta el 50% en 2025), alcanzando el 2,4% del PIB (frente al 1,1% que registraba en 2016).
El 64% de las exportaciones de armamento español se dirige a socios de la Unión Europea y la OTAN y el resto a países como Emiratos Árabes Unidos (EAU), India o Kazajistán. En respuesta al posicionamiento oficial frente a diversos conflictos y crisis diplomáticas, el gobierno central ha ejecutado bloqueos puntuales de exportación a países como Israel, Níger, Bahréin y Cuba.
Para cerrar su intervención, Pablo Revuelta puso el foco en el impacto social que supone priorizar la agenda bélica destacando el empobrecimiento de los servicios públicos y el trasvase continuado de riqueza hacia las empresas privadas del sector armamentístico.
Cómo afecta este contexto en la Universidad de Oviedo
Tras exponer el panorama global, Beatriz González centró su intervención en aterrizar estas dinámicas sobre el mapa local, analizando las consecuencias directas que este viraje bélico está teniendo sobre la universidad pública asturiana y, de manera muy acusada, en sus escuelas e ingenierías técnicas, como la Escuela de Mieres o las facultades de los campus de Gijón y Oviedo.
Uno de los puntos más impactantes de su exposición fue la asimetría en la asignación de recursos públicos para la I+D+i. Mientras la investigación con fines bélicos y de defensa goza de una inyección económica sin precedentes en España, con partidas públicas anuales que rondan los 1.600 millones de euros destinados al desarrollo de tecnología militar y armamento, mientras que financiación en líneas de investigación orientadas al bienestar social o la salud pública ronda los 80 millones de euros anuales. Este evidente contraste deja claro la prioridad de gobiernos tanto nacionales como autonómicos.
Beatriz compartió cómo el modelo económico actual empuja a la universidad pública a priorizar resultados inmediatos y rentables a corto plazo. La industria militar encaja a la perfección en esta lógica. Se incentiva una producción científica orientada a la comercialización e integración inmediata en la industria bélica, en lugar de una investigación básica o social guiada por el bien común.
La ponente denunció el uso perverso del lenguaje en los planes estratégicos regionales. La incursión de empresas como Indra o los proyectos del sector militar se disfrazan bajo los sellos de «sostenibilidad» o «innovación» y por supuesto “defensa”.
Frente a esta incursión de las corporaciones bélicas como INDRA en espacios universitarios, Beatriz puso el acento en la alarmante falta de diálogo y debate interno que impera en la Universidad de Oviedo. Salvo excepciones en colectivos muy concretos, existe una preocupante desconexión e inercia por parte del rectorado, los órganos de gobierno, el profesorado y el propio alumnado a la hora de cuestionar la legitimidad ética de estas alianzas.
La resistencia desde las aulas: proyecto TICHE y UniOvi x Palestina
Ante este silencio institucional, la respuesta de la comunidad universitaria se ha articulado desde la base a través de plataformas como UniOvi x Palestina, integrada por estudiantes, docentes, personal investigador y trabajadores de la institución.
El punto de mayor fricción radica en la permanencia de la Universidad de Oviedo en el proyecto europeo TICHE (Fondo Europeo de Defensa), una investigación militar en la que participa la empresa pública armamentística Israel Aerospace Industries.
Desde UniOvi x Palestina se inició un proceso contra la Universidad por la continuidad del proyecto TICHE, que tras ser denegado en vía administrativa ha acabado en los juzgados. La acción judicial sostiene que la participación de la universidad pública en proyectos de I+D militar vinculados a empresas del complejo bélico israelí vulnera de forma flagrante los propios Estatutos de la Universidad de Oviedo. Estos mandatos obligan éticamente a la institución a orientar la docencia, la investigación y la transferencia del conocimiento hacia valores indiscutibles como la promoción de la paz, la cooperación, el progreso social y la defensa estricta de los Derechos Humanos.
A pesar de las acampadas, las movilizaciones y el enorme desgaste reputacional en todos los campus asturianos, el equipo rectoral ha decidido sostener la colaboración hasta las últimas consecuencias. Mientras se espera la resolución definitiva de los juzgados, desde UniOvi x Palestina afirman con rotundidad que la batalla no acaba en las aulas: continuarán la movilización social y la presión judicial.
Todavía no hay una respuesta por parte de los juzgados pero se asegura que por parte de la plataforma UxP se seguirá luchando en contra de estos proyectos y acciones ilegítimas de una universidad pública.
Manifiesto alumando y voluntariado de ISF Asturias Mocedá
Desde la asociación juvenil de ISF Asturias Mocedá, y como parte del alumnado de la Universidad de Oviedo, vemos con asombro cómo tanto el rectorado como el gobierno autonómico mantienen líneas de colaboración con Israel. El mundo académico nunca ha sido ajeno a los conflictos: la ciencia y la investigación han sido históricamente pilares de la estructura militar, desde el desarrollo de armamento hasta la justificación ideológica del enemigo.
Actualmente, la universidad participa en el proyecto TICHE, una iniciativa militar financiada por el Fondo Europeo de Defensa en la que colabora una empresa israelí de armamento. El objetivo declarado del proyecto es «desarrollar una multiplataforma para detectar y caracterizar artefactos explosivos improvisados y minas terrestres ocultas en apoyo de las operaciones militares». Pese a la retórica sobre el salvamento de vidas, se trata de investigación aplicada al ámbito bélico.
Esto choca frontalmente con los estatutos de la Universidad de Oviedo, que recogen explícitamente que la institución «no financiará ni participará en líneas de investigación relacionadas con fines bélicos» y se compromete a «fomentar y potenciar el diálogo, evitando todo tipo de actividad con fines bélicos». Pese a ello, el rectorado insiste en que su postura pacifista está fuera de toda duda.
Asimismo, en el último año se ha dado voz y espacio a Indra, empresa cuya cartera de pedidos corresponde en más de un 70% a su sección militar (sistemas de armas, municiones, vigilancia y control fronterizo). Se les permite impartir charlas, acudir a foros de empleo y promocionarse entre el estudiantado de últimos cursos que busca acceder al mercado laboral.
No somos ajenas a todo este despliegue y por ello queremos levantar la voz y que la universidad escuche todas las voces de los diferentes campus. Por ello exigimos a la Universidad de Oviedo
01 Romper con Indra y TICHE. Fin inmediato de toda relación con empresas cómplices del genocidio.
02 Cumplir los estatutos. La investigación con fines bélicos está prohibida. Que se respete.
03 Plan de acogida urgente. Acelerar la llegada de profesorado y alumnado palestino a la Uniovi.
04 Prácticas y becas éticas. Convenios con empresas que respeten los Derechos Humanos.
05 Ciencia para la paz. Investigación orientada a necesidades sociales, no a la industria armamentística.
06 Universidad crítica. Recuperar el campus como espacio de debate político y humano.



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