ISF Asturias participa en las IV jornadas «Ingeniería y Filosofía»

Los pasados 24 y 25 de febrero ISF Asturias colaboró en las ya cuartas jornadas de Ingeniería y Filosofía, celebradas una vez más en el centro de Gijón. El programa, tan atractivo como los de los años anteriores, se articuló sobre cuatro ejes temáticos que trataban de explorar las tendencias futuras que relacionan la tecnología con las emociones humanas y su articulación mediante diferentes expresiones artísticas.

Ya en el acto de inauguración, Marta González, profesora de la Facultad de Filosofía y miembro del equipo IF, recordó la coincidencia de estas siglas con el título de un poema de Rudyard Kipling que anima a soñar y pensar a la vez, mientras que Ramón Rubio, profesor de la Escuela Politécnica de Ingeniería, director del MediaLab y también miembro de IF, subrayó el concepto moral, y por tanto filosófico, que contiene el fin de la ingeniería: tratar de mejorar el mundo.

La entradilla artística del primer bloque, a cargo del colectivo La ciencia del cuentu, un video con una historia ficticia (o no tan ficticia) sobre la vigilancia desde el poder establecido a unos potenciales terroristas conectándose a sus cerebros, ya sugería el acceso a datos personales de las corporaciones tratado en mesas posteriores.

Idoia Salazar y Jordi Vallverdú compartieron la primera de esas mesas, EMOCIONES DE SILICIO. Inteligencia Artificial, robótica y relaciones interpersonales, moderada por Kike Álvarez, doctorando en filosofía de la ciencia y miembro del equipo IF. Bajo el título “IA, robótica y relaciones personales”, Idoia, de OdieseIA, se preguntó por qué la inteligencia artificial está haciendo pensar más que otras tecnologías del pasado o presente sobre su impacto social, encontrando respuesta en la capacidad de la IA para tomar decisiones o, al menos, para llegar a conclusiones. ¿Tiene sentido competir con máquinas que muestran creatividad y operan ventajosamente frente a los seres humanos? ¿No parece más adecuado colaborar con ellas buscando espacios donde los sistemas de IA nos complementan en vez de sustituirnos? La anécdota de un japonés casado con una cantante virtual (porque no le discute) se relaciona con enfoques de género abordados el día siguiente y fue recogido, de forma maniquea y simplista, por la prensa local. Jordi, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, tomó el relevo con una exposición provocativamente titulada “¿Por qué no iba a tener emociones la IA?”, dedicada a desarrollar el papel de las emociones en los sistemas cognitivos no como un lastre sino, de nuevo, como una oportunidad. Tras establecer la duda sobre el grado de racionalidad con el que actuamos los seres humanos, cuando mayoritariamente mantenemos explicaciones mágicas del mundo, Jordi planteó que, a diferencia de cómo aparece en muchas películas y series de ciencia ficción, acercarnos a los robots como históricamente hemos hecho con los animales, dotándoles de crecientes grados de dignidad, se enfrenta al hecho de que los animales no recogen nuestros datos para facilitárselos a grandes compañías. Y el problema es que la industria y sus intereses evolucionan más rápidamente que las aproximaciones éticas que los abordan y las consiguientes regulaciones legales, que sería uno de los aspectos tratado en la segunda mesa.

Como entradilla artística de la misma, Ivana Castañón, nos ofreció un video en el que, mezclando imágenes de desfiles de moda y de abusos laborales, sociales y medioambientales perpetrados por la industria textil, dejó claro que ni las personas consumidoras del Norte ni, desde luego, la mano de obra explotada del Sur, tienen mucho control sobre tal industria.

Entonces, Carla García de ISF Asturias y del equipo IF, moderó la mesa ¿QUIÉN ELIGE POR TI? De la soberanía (y la sumisión) tecnológica, en la que intervinieron David Casacuberta, profesor de filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Agustín Orviz, miembro del Consejo Rector de la cooperativa de servicios digitales Nuberu Digital. Bajo el título “Recuperemos el control”, David comenzó observando la dificultad de predecir los desarrollos tecnológicos y sus impactos: el mundo actual no tiene mucho que ver con los contenidos de la ciencia ficción de décadas atrás. La clave radica en que no son las máquinas las que nos dominan sino las compañías que se ocultan tras ellas, y lo hacen manteniéndonos en burbujas informativas: las redes sociales y otros sistemas tecnológicos actúan como filtros que nos ocultan la mayor parte de la realidad (cada persona tiende a relacionarse con quienes piensan parecido a ella). Pero los sistemas de IA adolecen del sesgo ideológico de quienes los programaron o les surten de datos, caso de determinadas herramientas que valoran la gravedad de delitos cometidos por diferentes personas aplicando planteamientos racistas. La solución para recuperar el control es la cooperación entre humanistas con formación tecnológica e ingenieras e ingenieros con formación humanística. Avanzando hacia lo práctico y concreto, Agustín fundamentó su intervención en la importancia de nuestros datos: dónde están y cómo recuperarlos. Entonces, la cooperativa de consumo sin ánimo de lucro Nuberu Digital pretende fomentar y facilitar un uso democrático de la red aplicando principios de seguridad, democratización y adaptación de servicios a cada colectivo, desde la clientela más ideológicamente comprometida hasta organizaciones que trabajan con personas vulnerables. Todo ello nos lleva a la dicotomía, no siempre fácil de equilibrar, entre decisiones políticas y personales.

El debate, muy animado, continuó durante la comida vegana, muy sabrosa, servida por otra cooperativa, Kikiricoop, y su proyecto de catering Con-fusión Comidas.

Ya por la tarde, siguió la presentación de los trabajos a cargo del alumnado del Aula de Extensión Universitaria que, con la misma denominación IF4.0, se había impartido las semanas previas entre el campus de humanidades de Oviedo y el tecnológico de Gijón, con el fin de ir preparando por adelantado los contenidos de las jornadas. El reto propuesto para dichos trabajos era elegir un tema perteneciente a uno de los tres primeros ejes y desarrollar un producto artístico sobre el mismo (cuarto eje de las jornadas). Los temas seleccionados, respectivamente, reprogenética (cuerpo y genes como productos de consumo, qué genes son mejores y quién lo decide) y úteros artificiales (trivialización irónica de la gestación y la maternidad), resueltos, en ese orden, mediante la manipulación de la obra pictórica “Adán y Eva” de Durero, y la grabación de la parodia de un video publicitario en formato “teletienda”, parecían referirse al tercer eje. Sin embargo, en coherencia con el carácter híbrido de las jornadas, el primero de los temas apeló también a técnicas de IA mientras que el segundo retomó el problema de la soberanía tecnológica. El público valoró muy positivamente la alta calidad de ambos trabajos y la forma en que fueron expuestos. Además, avivaron un rico debate con el público asistente.

Tras dicha presentación, ISF Asturias organizó un Repair Café, un espacio colaborativo en el que aprender y enseñar a reparar aparatos, alargando su vida y disfrute más allá de lo que dictan modas, anuncios y campañas de consumo irreflexivo.

Os dejamos aquí el Video de la primera jornada.

En todo caso, ya se había generado interés para el primero de los temas de la segunda jornada, cuya entradilla artística fue la lectura por parte de María García de unos poemas de su obra “Espacio virgen”. Sobre un fondo gráfico generado por ordenador, palabras como amamantar, nacimiento, hambre, ternura, matriz, piel, deseo, sexo, niña, niño, carne o abrazo prepararon a las personas asistentes para la mesa de debate siguiente.

Con el título LA MATERNIDAD TECNOLÓGICA. Valores en conflicto, Natalia Fernández, doctoranda en filosofía de la ciencia y miembro del equipo IF, moderó las intervenciones de Isolina Riaño, pediatra del SESPA, y Eulalia Pérez, filósofa del CSIC. Isolina, ejemplo claro de que la tecnología abarca espacios mucho más allá de los tradicionalmente ocupados por la ingeniería, mostró el aumento dramático de nacimientos mediante técnicas de reproducción asistida fruto de factores como la incorporación de la mujer al mercado laboral y la mejora de la tecnología. En el extremo, empresas como Facebook o Apple ofrecen a sus empleadas congelar sus óvulos, presionándolas así para que retrasen la maternidad. Aunque es legalmente obligatorio, no se recogen suficientes datos de los problemas postnatales que conlleva este fenómeno, pero existen evidencias de aumento del riesgo epigenético y conflictos relacionados con las dicotomías entre paternidad genética y biológica, entre anonimato y derecho a saber, entre autonomía y decisiones relacionales, entre encarnizamiento y derechos de la niña o el niño, entre gratuidad y compensación. Esta última dicotomía o fuente de conflicto, llevada al extremo del turismo reproductivo, enlazó con la exposición de Eulalia sobre los denominados vientres de alquiler o, más apropiadamente, la maternidad por sustitución. Es un asunto sobre el que se establecen debates poco claros donde el propio movimiento feminista o determinados partidos políticos de izquierda no se ponen de acuerdo. De un lado, se habla de explotación reproductiva (mercantilización de los cuerpos de mujeres y de los de sus hijas e hijos); de otro, desde ópticas liberales, de un nuevo nicho laboral para mujeres, menos explotador que otros trabajos. La paternidad o maternidad, ¿es un derecho o un simple deseo que puede limitar la autonomía de otras personas? Surgen nuevas formas de maternidad y de familia, que se facilitan por la globalización: la medicina transnacional permite vías prohibidas en unos países, como España, y permitidas en otros donde proliferan granjas reproductivas. Frente a panoramas distópicos que muestra la ciencia ficción, hay que esforzarse en aplicar la fuerza de la educación para generar utopías; esa fuerza se revela con frecuencia más poderosa que la genética.

Beatriz Rayón, poeta, doctoranda en filosofía de la ciencia y miembro del equipo IF, asumió la entradilla del cuarto eje de estas jornadas mediante la lectura de textos propios procesados mediante un programa de reconocimiento de voz que los interpretaba con colores y subrayados según la carga emocional de las palabras reconocidas. El tema de fondo, de carácter poético y existencialista, era la codificación del mundo actual y el futuro mediante técnicas de IA.

La misma Beatriz moderó la última mesa, que, a modo de síntesis de las jornadas, se tituló … ¿cómo IMAGINAR-TE? Hibridando futuros, y la compartieron Inés Bebea, ingeniera de telecomunicaciones, actriz, educadora y un largo etcétera multidisciplinar, y María José Miranda, profesora de la facultad de Filosofía de Oviedo, feminista, música y miembro asimismo del equipo IF. Inés (única de las personas interviniendo por videoconferencia que pidió ver al público, poniendo en evidencia los límites de lo online), compartió su muy intenso e híbrido currículo vital, que incluye desde los satélites para uso militar hasta Ingeniería Sin Fronteras, pasando por la fotografía, el teatro social y del oprimido, la danza, el canto o el yoga. ¿Equivale la ingeniería al ingenio entendido como creatividad, cuando en las escuelas técnicas se proponen problemas acotados y descontextualizados de la sociedad? ¿Pueden estar la ciencia y la tecnología al servicio de esa sociedad cuando el poder de las grandes empresas supera de lejos al del sector público? Retomando la relación entre desarrollos tecnológicos, afectos y arte, María José glosó en su intervención el texto “La hipótesis cibernética”, una distopía publicada en 1999 muchos de cuyos contenidos se ven materializados en la actualidad. De ahí surge la propuesta de resistir a la castración simplificadora, a los mecanismos de control basados en flujos de información que se retroalimentan. De nuevo, los gobiernos corporativos ocupan el espacio del Estado para generar una nueva sociabilidad mediante movimientos que mantienen el statu quo y tecnologías atractivas que crean malestar. La alternativa puede ir por diferentes propuestas artísticas con sentido poético, lentitud para desacelerar, ritmo e improvisación, reverberación que, construyendo otras narrativas, desestabilice el sistema dominante. Parafraseando a Eduardo Galeano, la utopía sirve para caminar.

En las conclusiones, Jorge Coque, profesor de la Escuela de Ingeniería de Gijón de la Universidad de Oviedo, miembro de ISF Asturias y del equipo IF, mencionó que esta organización celebra durante 2022 su 30º aniversario, y que su colaboración en IF4.0 es el primer evento de dicha celebración.

Aquí el Video de la segunda jornada.

Durante todas las jornadas, hubo demostraciones interactivas disponibles para el público durante los descansos. En ellas se podía pedir a un sistema de IA la generación de una imagen a partir de texto, la generación de imágenes hiperrealistas mediante el algoritmo GauGAN, o generar caras realistas.

Como cierre de las jornadas, el viernes por la tarde se realizó una visita al centro de Arte LABoral, en las inmediaciones de la Universidad Laboral, Gijón. Allí, una empleada del entro explicó el mural de la entrada, mostró algunas instalaciones artísticas realizadas por residentes y guió una breve visita al FabLab.

Miembros de ISF Asturias ya están colaborando en la preparación de las próximas jornadas (y cursos) IF que tendrán lugar en 2023, y a la que esperamos queráis apuntaros para seguir investigando e imaginando posibilidades y soluciones a un mundo tecnológico, sí, pero también humano y ecosistémico que, como dijo Antonio Gramsci, necesita de toda nuestra inteligencia, entusiasmo y organización.

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